Un niño de 9 años murió asesinado y su hermano de 10 años resultó herido en un rancho de Quecholac.
La Fiscalía de Puebla investiga el homicidio de un niño de 9 años y las lesiones sufridas por su hermano de 10 años, hechos ocurridos la tarde del martes 7 de julio en la comunidad de San Simón Bravo, del municipio de Quecholac. El caso ha causado consternación entre los habitantes de la región debido a que ambas víctimas son menores de edad y, de acuerdo con los primeros reportes, trabajaban en labores agrícolas al momento de la agresión.
Según la información disponible, Miguel, de 9 años, fue localizado sin vida al interior de una camioneta. Mientras que su hermano Emmanuel, de 10 años, fue encontrado con lesiones por arma de fuego en un hospital de General Felipe Ángeles, donde recibió atención médica. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas en relación con estos hechos.
Las primeras investigaciones señalan que los menores realizaban labores en un cultivo de alfalfa ubicado en un rancho de San Simón Bravo, presuntamente con autorización de su madre. Conforme a las versiones recabadas durante las diligencias, la familia perdió contacto con ambos niños durante la tarde. Y, horas más tarde, recibió información de que supuestamente habían sufrido un accidente.
Sin embargo, al acudir a buscarlos, los familiares localizaron el cuerpo sin vida de Miguel dentro de una camioneta. Donde, de acuerdo con los reportes preliminares, presentaba varios impactos provocados por arma de fuego. Posteriormente, a Emmanuel lo ubicaron en un hospital de General Felipe Ángeles. Lugar al que, presuntamente, lo habrían trasladado personas relacionadas con los hechos antes de abandonar el sitio.
De manera preliminar, las investigaciones apuntan a que el arma utilizada sería una escopeta, aunque este dato deberá confirmarlo los peritajes realizados por la Fiscalía. Asimismo, diversas líneas de investigación contemplan la posible participación de una persona que ya está identificada por las autoridades. Sin embargo, hasta el momento no existe información oficial sobre una detención o imputación formal, por lo que la indagatoria continúa.
Familiares de los menores manifestaron que presuntamente algunas personas relacionadas con el lugar donde trabajaban los niños intentaron alterar la escena y ocultar información.
La Fiscalía mantiene abiertas las investigaciones para esclarecer la mecánica de los hechos, determinar las responsabilidades correspondientes y garantizar el acceso a la justicia. Debido a que el caso involucra a menores de edad, las autoridades no han revelado mayores detalles sobre el avance de las indagatorias, a fin de proteger la integridad del proceso y los derechos de las víctimas.


