Una estudiante de 8 años resultó lesionada tras caer en una cisterna dentro del Colegio Humboldt. Sus padres denuncian falta de protocolos de emergencia, omisiones en la atención y exigen cobertura médica a largo plazo por las secuelas que podría enfrentar la menor.
Una estudiante de tercer grado de primaria sufrió lesiones en la columna vertebral luego de caer accidentalmente en una cisterna ubicada dentro de las instalaciones del Colegio Humboldt, en el municipio de Cuautlancingo. A más de un mes de los hechos, los padres de la menor denuncian irregularidades en la atención brindada por la institución educativa y exigen que se garantice el seguimiento médico necesario ante posibles secuelas derivadas del accidente.
De acuerdo con el testimonio de la familia, el incidente ocurrió el pasado 14 de mayo mientras la niña, identificada con las iniciales Bárbara N., jugaba con otros compañeros en un área verde frente a su salón de clases. Presuntamente, una tapa cedió bajo sus pies, provocando que cayera a una estructura subterránea de aproximadamente dos metros de profundidad. Según la versión de los padres, la cubierta quedó parcialmente suspendida, lo que habría incrementado el riesgo para la menor mientras permanecía en el interior.
Tras el accidente, compañeros de la estudiante solicitaron ayuda al personal docente. Según la denuncia, trabajadores del plantel realizaron maniobras de rescate sin la intervención inmediata de personal especializado en atención de emergencias, situación que ha generado preocupación entre los familiares. La madre de la menor sostiene que la extracción se realizó sin protocolos adecuados para una posible lesión de columna. Por lo que considera necesario que las autoridades investiguen la actuación del personal involucrado.
La familia también cuestiona los tiempos de respuesta de la institución. De acuerdo con su relato, la escuela notificó el accidente a la madre cuando la menor ya se encontraba en la enfermería. Sin proporcionar inicialmente detalles precisos sobre la magnitud de lo ocurrido. Posteriormente, la estudiante fue trasladada para recibir atención médica y someterse a diversos estudios especializados.
Los diagnósticos médicos identificaron lesiones en dos vértebras que aún se encuentran en etapa de desarrollo debido a la edad de la paciente. Por lo que especialistas recomendaron seguimiento clínico y radiológico durante varios años para monitorear su evolución. La menor permaneció varias semanas en reposo, utilizando soporte especializado y suspendiendo actividades físicas como parte de su recuperación.
La madre de la estudiante afirma que ha destinado más de 30 mil pesos a consultas, estudios y tratamientos médicos desde el accidente. Además, sostiene que los especialistas prevén la necesidad de vigilancia médica continua hasta que la niña alcance la adolescencia. Debido a las posibles repercusiones que las lesiones podrían tener durante su crecimiento.
La familia solicita que se esclarezcan las circunstancias del accidente, se revisen los protocolos de seguridad del plantel. Y se garantice la cobertura de los gastos médicos presentes y futuros relacionados con la recuperación de la menor. Asimismo, pidió la intervención de las autoridades educativas y ministeriales para determinar si existieron omisiones o responsabilidades derivadas de este caso.
Hasta el momento, no se ha dado a conocer una postura pública detallada de la institución educativa respecto a las acusaciones realizadas por los padres de la estudiante. Mientras tanto, las investigaciones y gestiones emprendidas por la familia continúan en busca de respuestas sobre lo ocurrido dentro del plantel escolar.


