El gobierno de Donald Trump prohibirá que migrantes sin visa soliciten libertad bajo fianza, obligándolos a permanecer detenidos durante todo su proceso de deportación
El gobierno del presidente Donald Trump ha implementado una nueva y estricta política migratoria que impedirá a los migrantes que ingresaron a Estados Unidos sin visa solicitar libertad bajo fianza. Así lo reveló un memorando interno del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), difundido este martes por el diario The Washington Post.
¿Qué medidas se llevarán a cabo?
De acuerdo con el documento, Todd Lyons, la medida estipula que los migrantes detenidos deberán permanecer bajo custodia durante todo su proceso de deportación. Sin posibilidad de obtener libertad condicional, salvo en casos excepcionales.
Esta política se aplicará incluso a quienes llegaron al país en décadas anteriores, en su mayoría latinoamericanos que huyeron de la violencia, la pobreza o desastres naturales.
Hasta ahora, era común que los migrantes pudieran solicitar una audiencia de fianza ante un juez de inmigración, lo cual les permitía continuar sus procesos legales en libertad. Sin embargo, con esta nueva disposición, dicha opción queda anulada en la mayoría de los casos, generando preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos.
Vulnerabilidad de los derechos de los migrantes
La Unión Estadunidense de Libertades Civiles denunció que esta decisión vulnera los derechos fundamentales de los migrantes. Estos últimos deberían tener la oportunidad de presentar pruebas y argumentos ante un juez para ser liberados mientras se resuelve su situación legal.
La organización recordó que, según la Constitución de Estados Unidos, la prisión preventiva no debe ser la primera opción, salvo que la persona represente un peligro o exista riesgo de fuga.
Pese a las críticas, el gobierno federal ya se ha preparado para sostener este nuevo modelo restrictivo. El Congreso aprobó recientemente una asignación presupuestaria de 45 mil millones de dólares para ICE, a fin de incrementar su capacidad de detención durante los próximos cuatro años.
Esta política forma parte del endurecimiento migratorio que ha caracterizado al segundo mandato de Trump. Este mismo desde su regreso al poder en enero de este año ha sellado virtualmente la frontera con México, desplegado al menos 1,500 militares en la zona fronteriza y retomado su discurso de mano dura contra la migración irregular.
La nueva política es considerada por sus críticos como una forma de criminalización sistemática de la migración. Esta marcará un nuevo capítulo en la batalla legal y política en torno a los derechos de los migrantes en Estados Unidos.


