INAH rescata en Acatzingo restos de gliptodonte, lobo terrible, caballo y perezoso terrestre del Pleistoceno tardío, un hallazgo clave para Puebla.
Acatzingo se convirtió en un punto clave para la paleontología nacional, tras el hallazgo de importantes restos de megafauna del Pleistoceno tardío. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que ya se encuentran bajo resguardo fósiles correspondientes a un gliptodonte, un posible lobo terrible (Aenocyon dirus), un caballo prehistórico y un perezoso terrestre, descubiertos en la comunidad de San Sebastián Villanueva.
De acuerdo con el INAH, el material paleontológico fue localizado en la carretera de terracería conocida como “Paso La Mora” y ya se encuentra bajo custodia de la Sección de Paleontología del Centro INAH Puebla. Los especialistas señalaron que será a partir de 2026 cuando inicie el proceso formal de limpieza, estabilización y análisis científico de los restos. Con el objetivo de garantizar su adecuada conservación a largo plazo.
Iván Alarcón Durán, responsable de la Sección de Paleontología del Centro INAH Puebla, explicó que la intervención inmediata es crucial. Ya que una vez expuestos, los restos comienzan a deteriorarse rápidamente. Por ello, se aplican técnicas especializadas para estabilizar los fósiles y asegurar que puedan estudiarse durante décadas.
Entre los hallazgos más relevantes destaca el gliptodonte, del cual se recuperaron fragmentos de caparazón y varios osteodermos. Este animal, pariente lejano de los armadillos actuales, podía alcanzar el tamaño de un automóvil compacto. Y pesar cerca de una tonelada, lo que confirma la riqueza paleontológica de la región.
También se identificó un fragmento de maxilar con molares perteneciente a un posible lobo terrible, hallazgo poco común debido a la escasez de carnívoros en el registro fósil. Además, se recuperó un molar de caballo prehistórico (Equus mexicanus). También, un elemento óseo atribuido a un perezoso terrestre, que pudo alcanzar dimensiones similares a las de un oso polar.
El rescate se realizó del 21 al 24 de octubre, gracias a la denuncia y colaboración de habitantes de San Sebastián Villanueva. La comunidad expresó su interés en que, una vez conservados, los fósiles regresen para su exhibición local, replicando el modelo del museo de sitio de Santiago Tenango.


