La redada policial en Río de Janeiro contra el Comando Vermelho dejó 119 muertos, entre ellos cuatro policías. Habitantes denuncian ejecuciones y la ONU pide investigar los hechos.
Una redada policial masiva en Río de Janeiro, Brasil, dejó al menos 119 personas muertas, incluidos cuatro policías, durante una operación contra el Comando Vermelho (Comando Rojo), una de las bandas de narcotráfico más poderosas del país. Según las autoridades, participaron más de 2,500 elementos entre policías y militares, en lo que ya se considera la operación más letal en la historia de Río.
El vocero policial Felipe Curi informó que 113 sospechosos fueron detenidos, mientras que se confiscaron 93 rifles y media tonelada de drogas. Sin embargo, habitantes de la favela de Penha aseguran que la cifra de muertos podría ser mucho mayor, denunciando ejecuciones extrajudiciales y uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades.
Testigos relataron escenas de terror, con cuerpos apilados en plazas y vecinos recogiendo cadáveres durante la madrugada. Organismos internacionales, como la ONU, y asociaciones de derechos humanos exigieron una investigación inmediata e imparcial sobre lo ocurrido, calificando los hechos como una “masacre”.
El gobernador Claudio Castro defendió la operación, afirmando que Río está “en guerra contra el narcoterrorismo”, mientras el gobierno federal de Lula da Silva pidió una reunión de emergencia para evaluar la situación. Expertos advierten que, pese a la magnitud del operativo, estas acciones no frenan el crimen organizado, que suele reorganizarse en pocas semanas.


