Autoridades abren investigaciones en Preescolar Carrusel Magone mientras padres exigen justicia y protección para los menores
El caso del preescolar Carrusel Magone encendió la alarma en Puebla tras revelarse la existencia de un presunto “cuarto oscuro” vinculado a posibles abusos contra menores, situación que ya provocó la intervención de autoridades estatales. La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que abrió cuatro investigaciones por hechos con apariencia de delito en agravio de niñas y niños, lo que marca un giro clave en el seguimiento del caso.
Todo comenzó cuando padres de familia denunciaron irregularidades dentro del plantel ubicado en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas. Posteriormente, los testimonios de los menores señalaron la existencia de un espacio oculto utilizado como castigo, lo que detonó indignación y movilización social.
Además, una de las denuncias apunta directamente a un posible caso de abuso sexual dentro de la institución, lo que elevó la gravedad del caso y aceleró la intervención de la FGE en coordinación con autoridades educativas.
En consecuencia, la Secretaría de Educación Pública (SEP) también se sumó a las investigaciones, priorizando la seguridad de los estudiantes. Mientras tanto, las clases presenciales quedaron suspendidas como medida preventiva.
Indignación crece y autoridades intensifican acciones
Por otro lado, el caso no dejó de escalar. Tras hacerse pública la primera denuncia, otras acusaciones comenzaron a surgir, lo que amplió el número de carpetas de investigación, reflejando la dimensión del problema.
Asimismo, el hallazgo de un espacio que conectaba con las aulas generó aún más sospechas. Padres de familia señalaron que este lugar pudo haber sido utilizado para castigos o situaciones más graves, lo que mantiene en alerta a la comunidad.
Mientras tanto, las autoridades trabajan de manera conjunta para esclarecer los hechos. La FGE recaba testimonios y evidencia, mientras la SEP supervisa el cumplimiento de protocolos escolares.
Finalmente, este caso expone una problemática delicada: la necesidad urgente de reforzar la vigilancia en espacios educativos y garantizar la protección de la infancia, en un contexto donde la denuncia ciudadana resultó clave para visibilizar lo ocurrido.


