Comunidades exigen el cierre de un pozo y el retiro de invernaderos ante el temor por el agua y bloquean la Tehuacán Orizaba
La tensión crece en la región de Chapulco y Azumbilla, donde habitantes mantienen un bloqueo prolongado en la carretera federal Tehuacán–Orizaba. Desde el inicio de la protesta, los inconformes cerraron completamente la vialidad y provocaron un colapso vehicular que ya supera las 28 horas continuas, lo que afecta a transportistas, automovilistas y rutas comerciales clave.
El origen del conflicto radica en la instalación de invernaderos vinculados a capital extranjero, así como en la operación de un pozo que, según los pobladores, amenaza el abastecimiento de agua. En consecuencia, los manifestantes decidieron intensificar sus acciones y exigir la intervención inmediata de autoridades estatales. La principal demanda se centra en el retiro total de los invernaderos y el cierre del pozo, ya que consideran que pone en riesgo los recursos naturales de la zona.
Además, los habitantes no solo bloquearon la carretera, sino que también tomaron instalaciones locales para presionar a las autoridades. A pesar de intentos de diálogo, la falta de acuerdos concretos incrementó la inconformidad social. Por ello, los manifestantes advirtieron que mantendrán la protesta hasta obtener respuestas claras y verificables.
Agua, territorio y presión social
Mientras tanto, el impacto del bloqueo se extiende más allá de la región. Transportistas reportan retrasos considerables y rutas alternas saturadas, lo que evidencia la magnitud del conflicto. Sin embargo, para los pobladores, el costo resulta necesario frente a lo que consideran una amenaza mayor. El temor por la sobreexplotación del agua impulsa la resistencia comunitaria, un factor que ha unido a distintas localidades en una misma causa.
Por otro lado, los inconformes dejaron claro que no levantarán el bloqueo hasta comprobar que las estructuras de los invernaderos comienzan a desmantelarse. Incluso, advirtieron que podrían escalar las protestas hacia otras vías de comunicación, como el paso ferroviario, si no reciben atención inmediata.
Así, este conflicto revela un choque directo entre desarrollo económico y recursos naturales. La protesta no solo exige soluciones inmediatas, sino que también abre el debate sobre el uso del agua y la participación comunitaria en proyectos externos.


