El relevo inmediato coloca a Roberto Velasco al frente de la política exterior en un momento clave para México
La política exterior mexicana entra en una nueva etapa. Juan Ramón de la Fuente dejó su cargo como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores tras enfrentar complicaciones de salud que requieren atención y rehabilitación especializada. La decisión, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, marca un giro relevante dentro del gabinete federal.
De acuerdo con el anuncio oficial, el ex canciller solicitó separarse del puesto debido a un problema en la columna que incluso ya implicó intervenciones quirúrgicas previas. En consecuencia, ahora necesita enfocarse en un proceso médico más amplio para lograr su recuperación total.
Además, la mandataria confirmó que, una vez concluida esta etapa, De la Fuente podría reincorporarse al gobierno en otra responsabilidad, lo que deja abierta la puerta a su regreso en la vida pública.
Por otro lado, el relevo no se hizo esperar. Roberto Velasco, quien se desempeñaba como subsecretario para América del Norte, asumirá la titularidad de la Cancillería, aunque su nombramiento deberá ser ratificado por el Senado.
Un cambio clave en plena agenda internacional
En este contexto, la salida de De la Fuente ocurre en un momento estratégico para México, con retos diplomáticos activos y negociaciones internacionales en curso, lo que aumenta el peso del relevo en la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Velasco llega con experiencia directa en la relación con Estados Unidos y Canadá, áreas prioritarias para la política exterior mexicana. Su perfil técnico y cercanía con el equipo presidencial apuntan a una transición sin sobresaltos.
Asimismo, la gestión de De la Fuente deja una base enfocada en la defensa de la soberanía, la cooperación internacional y la protección consular, ejes que ahora deberán mantenerse bajo una nueva dirección.
Finalmente, este movimiento refleja cómo los factores personales también redefinen el rumbo político. Mientras tanto, México ajusta su estrategia diplomática con una nueva cara al frente y una agenda internacional que no se detiene.


