Más de 200 personas permanecen atrapadas tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia. Rescatistas trabajan contra reloj mientras Espriella rechaza el apoyo internacional.
Equipos de emergencia y voluntarios mantienen una intensa búsqueda en Colombia para rescatar a 222 personas que permanecen atrapadas bajo los escombros de edificios que colapsaron tras el terremoto de magnitud 7.4. El movimiento telúrico golpeó al país el pasado lunes y provocó graves daños en diferentes ciudades del occidente colombiano.
De acuerdo con la Asociación de Ciudades Capitales, más de mil rescatistas y voluntarios participan en las labores de búsqueda. Los equipos trabajan entre estructuras dañadas mientras intentan localizar señales de vida y abrir caminos para llegar hasta las personas atrapadas. Las autoridades consideran que cada minuto resulta determinante para aumentar las posibilidades de encontrar sobrevivientes.
Según el reporte de Asocapitales, la mayor cantidad de personas atrapadas se concentra en Cali, donde se contabilizan 201 víctimas pendientes de rescate. Pereira registra 15 personas atrapadas, mientras que Quibdó suma seis casos, de acuerdo con la información disponible. Las tres ciudades se encuentran entre las zonas más afectadas por el movimiento telúrico y concentran importantes despliegues de emergencia.
Hasta el momento, los equipos de rescate continúan trabajando de manera ininterrumpida en los edificios que presentan colapsos totales o parciales. Cali concentra los mayores esfuerzos debido a la cantidad de personas que todavía permanecen bajo las estructuras dañadas.
La búsqueda de sobrevivientes entra en una etapa crítica
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, señaló que la búsqueda representa una carrera contra el tiempo para salvar vidas. Las autoridades aprovechan las primeras horas posteriores al terremoto, consideradas fundamentales para localizar a personas que continúan con vida entre los escombros. Los especialistas señalan que las primeras 72 horas después de una emergencia de esta magnitud representan un periodo especialmente crítico para las labores de rescate.
Cuando se cumplieron 48 horas del terremoto, los grupos de emergencia continuaban con las operaciones en diferentes puntos afectados. Los rescatistas enfrentan estructuras inestables, falta de acceso y condiciones complejas mientras intentan avanzar hacia posibles sobrevivientes.
El terremoto también provocó 210 muertes y alrededor de mil 900 personas heridas, según los reportes difundidos por las autoridades. La mitad de las víctimas mortales corresponde al departamento del Valle del Cauca, cuya capital es precisamente Cali.
Además, el desastre dejó daños en aproximadamente 19 mil viviendas, mil 50 centros educativos y un centenar de clínicas y hospitales. Los informes oficiales contabilizan también 371 edificios que colapsaron total o parcialmente como consecuencia del movimiento telúrico. La magnitud de los daños mantiene movilizados a organismos de emergencia, autoridades locales y cientos de voluntarios.
Polémica por rechazo a ayuda internacional
En medio de las labores de rescate también surgió una controversia relacionada con la respuesta del Gobierno colombiano. El presidente Abelardo de la Espriella rechazó los ofrecimientos de otros países para enviar equipos especializados de rescate, al considerar que Colombia cuenta con personal suficiente.
La decisión generó críticas debido a la cantidad de personas que todavía permanecen atrapadas y a la dimensión de la emergencia. Mientras continúa el debate sobre la cooperación internacional, los grupos desplegados en las zonas afectadas mantienen las labores para localizar y extraer sobrevivientes. La prioridad inmediata sigue siendo rescatar a las personas atrapadas y atender a quienes resultaron afectados por el terremoto.
Las autoridades colombianas también trabajan en la atención de los miles de damnificados que perdieron sus viviendas o enfrentan daños en sus comunidades. Los equipos de emergencia deben evaluar constantemente la seguridad de las estructuras antes de ingresar para evitar nuevos accidentes durante las operaciones.
Mientras tanto, familiares y voluntarios permanecen cerca de las zonas de desastre a la espera de noticias sobre las personas desaparecidas. La emergencia mantiene a Colombia en alerta mientras los rescatistas continúan trabajando contra el tiempo para encontrar señales de vida bajo los escombros.


