El Padre Guilherme, sacerdote y DJ portugués, ofició misa en la Catedral de Puebla y horas después se presentó en el Dreamfields, donde bendijo a miles de jóvenes entre beats electrónicos. Conoce la historia detrás de su doble vocación.
El sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido mundialmente como Padre Guilherme, protagonizó uno de los momentos más comentados en Puebla al combinar dos vocaciones aparentemente opuestas.
Por la mañana participó en la misa dominical en la Catedral, acompañando al arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, mientras que por la noche iluminó el escenario principal del Dreamfields México 2025 con un set de música electrónica. Su presencia impactó a miles de jóvenes, a quienes incluso bendijo entre luces, visuales y sonidos techno.
Durante la celebración religiosa, el arzobispo destacó la labor del sacerdote, subrayando su capacidad para acercar a las juventudes a la fe mediante nuevos lenguajes. Guilherme, quien ha llevado su proyecto a escenarios de Europa y Brasil, afirmó que su misión es llevar el mensaje cristiano a espacios donde la Iglesia tradicionalmente no tiene presencia. Este enfoque innovador le ha dado reconocimiento global dentro de la música electrónica religiosa.
Horas más tarde, en Los Fuertes, su show se convirtió en uno de los momentos más icónicos del festival. Con temas de electrónica cristiana, visuales con símbolos religiosos y pausas para reflexionar, el sacerdote-DJ generó un contraste único con la intensidad del evento. Al finalizar, levantó una cruz y bendijo al público, detonando una ola de comentarios en redes sociales por lo inusual y emotivo del momento.
En entrevista, Guilherme explicó que unir su vocación con la música no fue sencillo. Pues la industria comercial suele resistirse a expresiones espirituales dentro del género. Sin embargo, hoy es el máximo referente mundial de la música electrónica religiosa. Fusionando techno melódico con mensajes inspirados en el papa Francisco y el papa León XIII. Cada set, asegura, es un “viaje espiritual” diseñado para conectar emocionalmente con los asistentes.
Con 51 años y ordenado desde 1999, el padre Guilherme cerró su intensa jornada dominical demostrando que la fe también puede vibrar al ritmo del techno. Su presencia en la primera edición del Dreamfields en Puebla dejó una huella imborrable: misa por la mañana y experiencia electrónica espiritual por la noche.


