David J. Rush se declaró culpable de fraude tras utilizar supuestos programas clasificados para obtener recursos del gobierno de Estados Unidos y adquirir bienes de lujo.
Un operativo del FBI destapó un escándalo que parece sacado de una película de espionaje. Durante un cateo en la vivienda de David J. Rush, exalto funcionario de la CIA, agentes localizaron 298 lingotes de oro con un valor aproximado de 46 millones de dólares, equivalentes a unos 826 millones de pesos mexicanos.
Rush, de 49 años, ocupó un puesto ejecutivo dentro de la CIA y tenía acceso a información clasificada. Sin embargo, las autoridades descubrieron que aprovechó esa posición para construir un esquema fraudulento que, según los documentos judiciales, provocó pérdidas cercanas a 194 millones de dólares al gobierno estadounidense.
De acuerdo con los fiscales, el exfuncionario inventó un supuesto programa gubernamental altamente confidencial para justificar gastos millonarios. Además, creó una falsa actividad clasificada con la que consiguió los lingotes de oro.
El FBI realizó el registro de su vivienda en Virginia en mayo de 2026. Además del oro, los agentes encontraron cerca de 2 millones de dólares en efectivo y alrededor de 35 relojes de lujo.
De los lingotes al fraude millonario
Posteriormente, Rush reconoció ante un tribunal federal de Virginia su responsabilidad en un cargo de fraude electrónico. Como parte del acuerdo, aceptó entregar los lingotes, propiedades, vehículos, relojes y otros bienes relacionados con el esquema.
Asimismo, los documentos judiciales revelaron que utilizó su autoridad para generar confianza entre otros funcionarios y contratistas. Incluso, las autoridades descubrieron que mintió sobre sus estudios universitarios y su historial militar para acceder a puestos dentro del gobierno.
Por otra parte, Rush también proporcionó información sobre una fuente humana clandestina estadounidense a un funcionario de un gobierno extranjero no autorizado para conocerla, según documentos presentados ante el tribunal.
Ahora, el exfuncionario enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión por fraude electrónico. El tribunal programó su sentencia para el 28 de enero de 2027.
Así, el hallazgo de los 298 lingotes se convirtió en una de las piezas más llamativas de una investigación que también exhibió fallas de supervisión dentro de una de las agencias de inteligencia más importantes de Estados Unidos.


