Normalistas de la Normal Rural Carmen Serdán de Teteles denunciaron presuntos abusos físicos y psicológicos durante las novatadas, además de restricciones de agua, comida y comunicación.
Cinco alumnas y una madre de familia denunciaron presuntos actos de violencia, humillación y maltrato contra estudiantes de nuevo ingreso de la Escuela Normal Rural Carmen Serdán de Teteles. Durante una conferencia del Gobierno de Puebla, las jóvenes relataron experiencias que, según sus testimonios, incluyen castigos físicos, restricciones de agua y alimentos, incomunicación y presiones para evitar que abandonen el internado.
Lucía del Carmen Báez Cásares contó que durante la madrugada del domingo al lunes las despertaron a gritos, les retiraron dinero y objetos personales y después las obligaron a correr mientras cargaban pesados costales con productos. La joven aseguró que sufrió un esguince de segundo grado después de caer y desmayarse, pero afirmó que las estudiantes de grados superiores le exigieron continuar con las actividades pese a su lesión.
La alumna también relató que, debido a que previamente les habían retirado los teléfonos celulares, tuvo que buscar una forma de hacerle llegar a su madre un número telefónico. Cuando sus familiares acudieron al internado para sacarla, aseguró que las estudiantes responsables se negaron durante horas a entregarla y utilizaron presiones para convencerla de permanecer dentro de la institución.
Señalan restricciones de agua, comida e higiene
Las denunciantes también describieron restricciones para beber agua, alimentarse y mantener una higiene personal adecuada. Daniela González Sánchez afirmó que las alumnas recibían cantidades mínimas de agua y que presenció casos de compañeras que, durante las actividades de inducción, presentaron afectaciones físicas, como convulsiones y sangrado nasal, sin que pudieran suspender los ejercicios.
De acuerdo con los testimonios, las estudiantes de nuevo ingreso también recibían listas con grandes cantidades de productos que debían adquirir y transportar como parte de las actividades. Las jóvenes señalaron que los ejercicios físicos funcionaban como castigos y que algunas alumnas debían continuar pese al agotamiento o a las afectaciones que presentaban durante las jornadas.
Lucía agregó que recibió medicamentos cuyo contenido desconocía y posteriormente perdió el conocimiento. Finalmente, personal médico la trasladó en ambulancia para recibir atención, mientras que la joven anunció que será reubicada en otra institución educativa y pidió a las autoridades intervenir para garantizar la seguridad de quienes continúan en la Normal Rural Carmen Serdán.
Acusan presión y amenazas para evitar denuncias
Sherlyn Daniela González señaló que las alumnas de grados superiores ejercían presión y chantaje sobre las estudiantes de nuevo ingreso para impedir que abandonaran el internado o denunciaran las condiciones que enfrentaban. Según su relato, les hacían creer que no merecían estudiar en la institución y que sus padres se sentirían decepcionados si decidían salir.
La estudiante agradeció el respaldo del Gobierno de Puebla para concretar su reubicación y pidió que las autoridades protejan a las jóvenes que todavía permanecen dentro del internado. Las denunciantes consideran que las prácticas señaladas no corresponden con una formación académica y que requieren una intervención institucional para evitar que continúen.
Madre denuncia dificultades para recuperar a su hija
Nayeli Castro Castro, madre de una de las estudiantes, afirmó que pasó la noche junto con su esposo intentando observar lo que ocurría dentro del inmueble. Según su testimonio, las instalaciones estaban cubiertas con bolsas negras, lo que dificultaba observar desde el exterior las actividades realizadas por las jóvenes.
La madre aseguró que pudo ver a su hija a través de una pequeña rendija y la encontró, según su relato, deshidratada y exhausta mientras realizaba actividades físicas. También afirmó que observó a las alumnas correr, subir y bajar escaleras y realizar cientos de sentadillas durante la noche.
Castro Castro denunció que tardaron cuatro horas y media en entregarle a su hija menor de edad, pese a que había solicitado retirarla del internado. La joven habría salido con afectaciones físicas y psicológicas, entre ellas problemas para dormir y sobresaltos provocados por determinados ruidos.
Denuncian incomunicación de las estudiantes
La madre también acusó que a las alumnas les retiraban sus teléfonos celulares y que los números telefónicos proporcionados por el internado no permitían mantener una comunicación normal con las familias. Cuando los padres conseguían comunicarse, aseguró que otras personas permanecían cerca de las estudiantes y vigilaban las conversaciones.
Según Castro Castro, algunas normalistas eran presionadas para negar lo que ocurría dentro del inmueble en Teteles. También cuestionó las fotografías difundidas en redes sociales en las que aparecen actividades recreativas e hidratación, pues sostuvo que esas imágenes no reflejaban las condiciones que, según las denuncias, enfrentaban las estudiantes.
Las acusaciones expuestas durante la conferencia del Gobierno de Puebla colocan nuevamente bajo atención las condiciones que viven las alumnas de nuevo ingreso en la Normal Rural Carmen Serdán. Los testimonios plantean la necesidad de esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, así como garantizar la integridad física y emocional de las estudiantes que permanecen en la institución.


