México y Ecuador mantienen suspendidas sus relaciones diplomáticas desde abril de 2024 tras el ingreso de fuerzas de seguridad ecuatorianas a la Embajada de México en Quito. El caso continúa en la Corte Internacional de Justicia.
Aunque las selecciones de México y Ecuador volverán a enfrentarse en la cancha este 30 de junio, ambos países continúan inmersos en una de las crisis diplomáticas más importantes de los últimos años. Las relaciones entre ambas naciones permanecen suspendidas desde abril de 2024. Cuando el gobierno mexicano rompió vínculos oficiales tras el ingreso de fuerzas de seguridad ecuatorianas a la Embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.
La ruptura diplomática se originó el 5 de abril de 2024. Elementos de seguridad de Ecuador ingresaron por la fuerza a la representación diplomática mexicana para capturar a Jorge Glas. Quien permanecía en la embajada desde diciembre de 2023 mientras solicitaba asilo político.
Las autoridades ecuatorianas buscaban ejecutar una orden de aprehensión por presuntos actos de corrupción. Mientras que México consideró que la intervención representó una violación a las normas del derecho internacional que protegen las sedes diplomáticas.
Tras los hechos, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la suspensión inmediata de las relaciones diplomáticas con Ecuador, al condenar el operativo y calificarlo como una violación a la soberanía mexicana y a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Días después, el personal diplomático mexicano abandonó Quito y regresó a México. Mientras la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada entonces por Alicia Bárcena, informó que el gobierno acudiría a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para denunciar lo ocurrido.
El proceso legal continúa sin una resolución definitiva. México sostiene ante la CIJ que Ecuador incumplió el derecho internacional al ingresar por la fuerza a la embajada. En cambio, el gobierno ecuatoriano ha defendido su actuación argumentando que Jorge Glas enfrentaba procesos judiciales en su país. Hasta el momento, la controversia permanece en análisis y no existe una sentencia que resuelva el diferendo entre ambas naciones.
Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de México, la postura oficial no cambió. La mandataria ha reiterado que las relaciones diplomáticas no se restablecerán mientras el proceso judicial internacional siga en curso y no se atiendan las demandas planteadas por el Estado mexicano. Incluso, durante 2025, descartó una pronta normalización del vínculo bilateral pese a los acercamientos promovidos desde Ecuador.
En ese mismo periodo, el gobierno del presidente Daniel Noboa anunció la imposición de aranceles del 27% a productos mexicanos. Una medida que minimizó la administración mexicana al señalar que el intercambio comercial entre ambos países representa una proporción reducida de las importaciones nacionales. Posteriormente, Sheinbaum insistió en que no existían condiciones para reanudar el diálogo diplomático.
El allanamiento de la embajada generó condenas de diversos gobiernos de América Latina y de organismos internacionales. Países como Colombia, Brasil, Chile, Cuba, Honduras y Venezuela expresaron su respaldo a México. En cambio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) manifestó preocupación por el ingreso de fuerzas de seguridad ecuatorianas a una sede diplomática. Al considerar que este tipo de acciones comprometen el respeto al derecho internacional.
Pese a la tensión política, Daniel Noboa ha manifestado recientemente su disposición para reconstruir la relación bilateral. En una entrevista difundida en junio, el mandatario ecuatoriano afirmó que le gustaría restablecer los vínculos con México. Debido a la importancia de la cooperación económica y la presencia de empresas mexicanas en Ecuador.
No obstante, reiteró que no se arrepiente de haber autorizado el operativo para detener a Jorge Glas. Por lo que la disputa diplomática entre ambos países permanece sin una solución definitiva, aunque el caso continúa en manos de la Corte Internacional de Justicia.


