Choferes y pasajeros denuncian la operación de una presunta banda de nueve carteristas en la Ruta 65. Los robos ocurren principalmente en la zona de FINSA, donde aprovechan el sobrecupo para sustraer celulares y dinero.
La inseguridad en el transporte público de Puebla mantiene en alerta a usuarios y operadores de la Ruta 65, donde pasajeros denunciaron la presencia de una presunta banda integrada por nueve carteristas. De acuerdo con los testimonios, el grupo aprovecha las aglomeraciones dentro de las unidades para robar teléfonos celulares, dinero y otras pertenencias sin que las víctimas lo adviertan de inmediato.
Los denunciantes señalan que la banda estaría conformada por siete hombres y dos mujeres, quienes operarían principalmente en la zona industrial de FINSA. Según los reportes, los sospechosos abordan las unidades cuando circulan con sobrecupo y utilizan el contacto entre pasajeros para introducir las manos en bolsas y mochilas.Uno de los casos más recientes ocurrió durante las primeras horas del miércoles, cuando una usuaria detectó a varios sujetos que presuntamente intentaban sustraer celulares y dinero de los pasajeros. La mujer relató que los sospechosos descubrieron que los observaba y le arrebataron el teléfono celular entre la Puerta 3 y la parada de Volkswagen 2, por lo que no pudo fotografiarlos.
Describen a los presuntos responsables de los robos
La usuaria proporcionó algunas características físicas que podrían ayudar a identificar a los presuntos responsables. Según su testimonio, los hombres tienen tez morena y utilizan cubrebocas para ocultar el rostro; además, al menos dos portarían gorras de color café.Respecto a las mujeres, la testigo describió a una como de estatura baja y con pestañas largas, mientras que la otra sería una persona de edad avanzada. Estas características corresponden a la descripción de una denunciante y no constituyen una identificación oficial de los sospechosos.Los reportes también reflejan la preocupación de quienes utilizan diariamente la Ruta 65 para trasladarse hacia sus trabajos, escuelas y hogares. Los pasajeros señalan que el riesgo de sufrir un robo aumenta cuando las unidades viajan llenas, pues resulta más difícil detectar movimientos sospechosos y proteger las pertenencias personales.
Choferes advierten fallas en cámaras de seguridad
Los operadores de la Ruta 65 también expresaron su preocupación por los robos y asaltos registrados dentro de las unidades. Uno de los choferes denunció que los delitos ocurren en distintos horarios y que, según su testimonio, los asaltos en la zona del Centro Histórico pueden presentarse hasta dos veces al día.El conductor explicó que las unidades cuentan con cámaras de seguridad, pero aseguró que ninguno de estos dispositivos funciona actualmente. Esta situación, afirmó, dificulta la identificación de los responsables, quienes presuntamente acostumbran cubrirse el rostro y, en algunos casos, portar armas blancas.La falta de sistemas de videovigilancia operativos representa una preocupación adicional para los conductores y usuarios, quienes consideran necesario reforzar las medidas de prevención dentro del transporte público. Hasta el momento, los testimonios citados no permiten establecer cuántos robos se han denunciado formalmente ni confirmar la identidad de los integrantes del grupo señalado.
Pasajeros exigen acciones contra la inseguridad
Ante la repetición de estos hechos, choferes y pasajeros exigieron a las autoridades implementar medidas eficaces para combatir los robos en la Ruta 65. Los usuarios piden mayor vigilancia en las zonas donde presuntamente opera la banda, así como acciones que permitan prevenir nuevos incidentes y facilitar la denuncia de los delitos.Entre las preocupaciones destacan la circulación de unidades con sobrecupo, las presuntas fallas de las cámaras y la dificultad para reconocer a quienes cometen los robos. Los testimonios también reflejan el temor de que los incidentes continúen si no existe una respuesta coordinada de las autoridades y los responsables del servicio.Algunos usuarios manifestaron su frustración y advirtieron que podrían tomar medidas por cuenta propia si la situación persiste. Sin embargo, la atención de las denuncias por las vías legales y la intervención de las autoridades son fundamentales para evitar que la violencia escale.


