Autoridades estatales y municipales atribuyen las severas inundaciones en Puebla a una combinación de lluvias históricas, acumulación de basura, drenaje obsoleto, obras heredadas y presuntas deficiencias en el mantenimiento de Agua de Puebla.
La histórica tromba que azotó la capital poblana el pasado domingo dejó al descubierto las deficiencias estructurales del sistema de drenaje pluvial, luego de que una combinación de lluvia extraordinaria, acumulación de basura, infraestructura hidráulica insuficiente y presuntas omisiones en el mantenimiento provocaran severas inundaciones en distintos puntos de la ciudad.
Las autoridades estatales sostienen que el desastre no fue consecuencia de un solo factor, sino del rezago acumulado durante varios años en materia de infraestructura hidráulica.
De acuerdo con el reporte oficial, la tormenta dejó una precipitación de hasta 62 milímetros en pocos minutos. Volumen que rebasó la capacidad del vaso regulador Puente Negro, el cual no registraba un colapso similar desde 2014. El Ayuntamiento de Puebla informó que una gran cantidad de basura y desechos arrastrados por la corriente bloquearon los principales desfogues pluviales.
Agravando la emergencia y obligando al cierre de vialidades como la Diagonal Defensores de la República y la Calzada Ignacio Zaragoza. Además, 18 familias tuvieron que evacuar de manera preventiva debido al incremento del nivel del agua.
Las afectaciones se extendieron por diversos sectores de la capital. El agua alcanzó hasta 70 centímetros de altura en vialidades como el Boulevard Carlos Camacho Espíritu, la Vía Corta a Santa Ana y la avenida 16 de Septiembre. Mientras que el Boulevard 5 de Mayo se convirtió en uno de los puntos más críticos, donde varios autos quedaron arrastrados por la corriente. La Línea 3 de RUTA suspendió temporalmente operaciones y Plaza Victoria y Parque Puebla sufrieron el colapso de sus drenajes tras la presión del agua.
La jornada también dejó consecuencias fatales. En la Recta a Cholula, la caída de un árbol sobre un automóvil provocó la muerte de Margarita Marín Sánchez, de 53 años de edad. Convirtiéndose en la única víctima mortal confirmada durante la contingencia registrada en la zona metropolitana de Puebla.
Respecto a las causas estructurales del problema, el coordinador del Gabinete estatal, José Luis García Parra, atribuyó parte de las inundaciones a decisiones tomadas durante la administración del exgobernador Rafael Moreno Valle. El funcionario afirmó que, durante las obras ejecutadas en 2012 sobre el Boulevard 5 de Mayo, se cubrieron colectores con concreto hidráulico. Lo que, según su versión, redujo la capacidad de desalojo del agua en una de las vialidades más importantes de la ciudad.
Asimismo, García Parra aseguró que los gobiernos metropolitanos de administraciones anteriores dejaron un rezago de aproximadamente 15 años en materia de inversión hidráulica. Al no ejecutar obras complementarias ni destinar recursos suficientes para el mantenimiento y ampliación de la red de colectores pluviales. Situación que, dijo, ha incrementado la vulnerabilidad de Puebla frente a lluvias de gran intensidad.
Otro de los señalamientos estuvo dirigido a la empresa concesionaria Agua de Puebla, cuya operación cuestiona el Gobierno del Estado. Las autoridades estatales sostienen que la empresa no ha renovado su equipo de desazolve durante más de una década. Lo que habría limitado la capacidad de respuesta para realizar labores preventivas y atender oportunamente la limpieza del drenaje antes de la temporada de lluvias.
El gobernador Alejandro Armenta Mier también criticó públicamente el desempeño de la concesionaria y cuestionó la calidad del servicio que presta a los poblanos. Las declaraciones del mandatario se suman al debate sobre el futuro del modelo de concesión del agua en Puebla. A la par que continúan las labores de limpieza, desazolve y evaluación de daños en las zonas más afectadas por la tormenta.
Las autoridades municipales y estatales coincidieron en que debe fortalecerse la infraestructura hidráulica, incrementar las acciones de mantenimiento y fomentar una mayor cultura para evitar la acumulación de basura en calles y alcantarillas. Con el objetivo de reducir el riesgo de nuevas inundaciones durante la actual temporada de lluvias.


