Una jueza liberó al agresor pese a la gravedad del ataque en Valsequillo
La impunidad volvió a imponerse en Puebla. El caso de Skarlet, la mujer que fue asaltada, arrastrada y subida por la fuerza a un vehículo en el bulevar Valsequillo, dio un giro alarmante luego de que una jueza ordenó la liberación de su agresor, identificado como Mario N.
Aunque inicialmente el imputado enfrentó prisión preventiva por seis meses, la nueva jueza a cargo del proceso determinó que la tentativa de homicidio “no fue grave”, decisión que permitió su salida de la cárcel. Esta resolución encendió las alertas y dejó a la víctima en una situación de total vulnerabilidad.
Skarlet expresó decepción, miedo e indignación. Sobre todo, confesó que vive con temor desde que su agresor recuperó la libertad, ya que su testimonio fue clave para lograr la detención. Por esta razón, tomó la drástica decisión de abandonar la capital poblana, ante el riesgo de represalias y la falta de medidas de protección.
Además, la víctima denunció irregularidades desde el inicio del proceso. En primer lugar, permaneció casi 12 horas en el Ministerio Público para presentar su denuncia, lo que evidenció un proceso de revictimización por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE).
La presión social obligó a reclasificar el delito
En un inicio, las autoridades pretendían investigar el hecho como robo simple. Sin embargo, la difusión de un video en redes sociales, donde se observa a Skarlet colgada del vehículo del agresor, generó una fuerte presión social. Como resultado, el delito se reclasificó como robo agravado y homicidio en grado de tentativa, ya que Mario N. la sujetó del brazo para impedir que descendiera del automóvil.
Audiencias diferidas y cambio de jueza
La primera audiencia se programó para el martes 20 de enero en la Casa de Justicia de la 11 Sur. No obstante, se difirió un día después, luego de que el imputado alegó problemas de salud. Posteriormente, la jueza Jessica S. N. lo vinculó a proceso y dictó prisión preventiva.
Sin embargo, el martes 27 de enero, el caso sufrió modificaciones clave. Entre ellas, el cambio de juzgadora. La nueva jueza, Alejandra Román, consideró que el delito no ameritaba prisión, por lo que ordenó la liberación inmediata de Mario N.
Una víctima sin protección y una exigencia de justicia
Ante este escenario, Skarlet abandonó la ciudad sin ningún tipo de resguardo oficial, pese al nivel de violencia que enfrentó. Hoy, teme por su vida y exige que el caso sea revisado, ya que considera que la decisión judicial priorizó al agresor y dejó sola a la víctima.
El caso Skarlet se suma a la lista de episodios que ponen en entredicho el acceso a la justicia y la protección de las víctimas en Puebla, mientras la exigencia social se mantiene firme: que la impunidad no vuelva a ganar.


