Familiares de los afectados de la explosión del puesto de birria en Agua Santa, dieron a conocer que el dueño no ha dado la cara.
La indignación crece entre las familias afectadas por la explosión de un puesto de birria en Agua Santa, ocurrida hace tres días y que dejó 17 personas lesionadas, entre ellas menores de edad. Hasta ahora, el dueño del establecimiento no ha dado la cara, situación que mantiene a las víctimas en la incertidumbre y con gastos médicos que resultan imposibles de sostener.
Familiares de los heridos denunciaron que nadie se ha hecho responsable de los costos hospitalarios, pese a la gravedad del incidente. En varios casos, los gastos superan los mil 500 pesos diarios, solo para garantizar atención médica básica.
“Tenían la ropa quemada”: el testimonio
En entrevista con Oro Noticias, Jazmín Victoria relató el momento en que se enteró de la tragedia. Su hermana le llamó por teléfono para decirle que ella, su esposo y su hijo de seis años presentaban quemaduras severas tras la explosión.
La situación se complicó aún más cuando los hospitales comenzaron a quedarse sin cupo debido al número de lesionados, lo que obligó a las familias a buscar atención privada y asumir costos cada vez más elevados.
Gastos médicos que ahogan a las familias
Jazmín explicó que ha llegado a gastar hasta mil 600 pesos diarios para que sus familiares reciban la atención necesaria. Ante este panorama, pidió el apoyo solidario de la ciudadanía y lanzó un llamado directo para evitar que terceros lucren con la desgracia ajena.
El dueño no aparece y surgen más dudas
A tres días del accidente, el propietario del puesto de birria sigue sin presentarse ante las víctimas. Las familias desconocen si resultó herido o cuál sea la razón de su ausencia. Sin embargo, autoridades confirmaron que el negocio no contaba con los permisos necesarios para operar en ese punto, lo que agrava el caso y aumenta el reclamo social.
Mientras los lesionados luchan por recuperarse, la exigencia es clara: justicia, responsabilidad y apoyo inmediato para quienes hoy enfrentan una emergencia que no buscaron, pero que les cambió la vida en segundos.


