Jóvenes estadounidenses comparten conocimientos, fortalecen el aprendizaje del inglés y viven una experiencia cultural que enriquece a toda la comunidad de la BUAP
La movilidad académica sigue abriendo puertas y construyendo puentes en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Gracias a estos programas de internacionalización, estudiantes de otros países encuentran en las aulas universitarias un espacio para enseñar, aprender y compartir experiencias que trascienden las fronteras.
Ese es el caso de las becarias estadounidenses que realizan actividades académicas en la institución poblana, donde colaboran como asistentes de inglés y participan activamente en la formación de estudiantes. A través de esta experiencia, las jóvenes no sólo fortalecen el aprendizaje de una segunda lengua, sino que también conocen de cerca la cultura mexicana y el entorno universitario de la BUAP. La iniciativa forma parte de las estrategias de movilidad e internacionalización que impulsa la universidad para fomentar una educación con visión global.
Asimismo, las becarias destacan que enseñar representa una oportunidad para aprender de otras realidades, comprender diferentes contextos sociales y desarrollar habilidades interculturales. En este intercambio, tanto docentes como estudiantes enriquecen su formación profesional y humana.
Un intercambio que impulsa el crecimiento académico y cultural
Entre las participantes se encuentra Haley McAveney, becaria de Estados Unidos asignada como asistente de inglés en la Preparatoria Emiliano Zapata de la BUAP, quien considera que aprender otro idioma durante la adolescencia permite ampliar horizontes y visualizar nuevas oportunidades para el futuro.
Además, la presencia de estudiantes internacionales fortalece la convivencia multicultural dentro de la universidad. La Dirección General de Internacionalización de la BUAP promueve estos programas con el objetivo de formar profesionistas capaces de desenvolverse en entornos globales y colaborar con personas de distintas nacionalidades.
De esta manera, la movilidad estudiantil demuestra que la educación va más allá de las aulas. Cada experiencia internacional genera aprendizaje mutuo, fomenta la empatía y confirma que el conocimiento crece cuando se comparte. En la BUAP, las becarias estadounidenses enseñan inglés, pero también dejan una valiosa lección: aprender y enseñar son procesos que avanzan juntos cuando existe intercambio cultural y académico.


