Club Puebla entra en “modo liquidación”: fondos de EE.UU. y G.O.O.L. Capital se perfilan como compradores

Ante la asfixia económica que enfrenta Grupo Salinas, inversionistas estadounidenses y el fondo internacional G.O.O.L. Capital se perfilan como los postores más sólidos para adquirir la franquicia

El futuro del Club Puebla dejó de ser un rumor y se convirtió en una urgencia financiera para Ricardo Salinas Pliego, quien necesita liquidez inmediata para aliviar la asfixia económica que atraviesa Grupo Salinas. En medio de este escenario, inversionistas estadounidenses y el fondo internacional G.O.O.L. Capital destacan como los postores más fuertes para quedarse con la franquicia, hoy ofertada en 65 millones de dólares, una cifra que refleja una caída histórica, pues hace apenas un año su valor rondaba los 100 millones.

La Franja cerró noviembre de 2025 catalogada como un “activo en dificultades”, presionada por dos frentes que ya no dan margen de maniobra: los fallos adversos de la Suprema Corte por adeudos con el SAT —que superarían los 50 mil millones de pesos— y la orden ineludible de FIFA y Liga MX para eliminar la multipropiedad antes del Mundial 2026. Al controlar tanto al Puebla como a Mazatlán FC, Salinas debe soltar uno… o los dos.

Negociaciones avanzan hacia el norte

Aunque hace meses se hablaba de inversionistas ingleses, la negociación tomó rumbo directo hacia Estados Unidos. G.O.O.L. Capital se colocó a la cabeza de las pláticas y el presidente del club, Manuel Jiménez, confirmó acercamientos bajo el discurso de “sanear finanzas”. Sin embargo, voces internas aseguran que el acuerdo apunta a una venta total.

El movimiento coincide con el creciente interés de fondos norteamericanos en la Liga MX. Operaciones recientes —como la compra del Querétaro por Innovation Capital— demostraron que Wall Street ve potencial en el fútbol mexicano, siempre y cuando el precio de entrada sea bajo. Y el Puebla, con su etiqueta de rebaja, entra perfecto en ese radar.

Un “saneamiento” que se siente como abandono

Para hacer más atractiva la franquicia, la directiva aplicó una estrategia que la afición ha resentido: ventas de jugadores clave, planteles llenos de préstamos jóvenes y un cuerpo técnico de perfil discreto. Todo responde a un único objetivo: entregar un equipo barato de operar y libre de compromisos salariales altos.

El resultado se notó en la cancha. La Franja tocó fondo en la tabla general, y la paciencia del Cuauhtémoc se desgastó torneo tras torneo.

¿Puebla corre riesgo de mudarse?

La situación se vuelve aún más delicada al compararse con el caso del Mazatlán FC, que según reportes ya estaría en proceso de venta para convertirse en el nuevo Atlante en Ciudad de México. Si esa operación se concreta, el Puebla quedaría como el último activo deportivo de TV Azteca y, por lo tanto, vulnerable a ser adquirido sin ninguna garantía de permanencia.

Ahí está la preocupación más fuerte: si un fondo compra el 100% de los derechos federativos sin candados territoriales, tendrá la libertad de mover la franquicia a donde considere más rentable. Y si la marca “Club Puebla” no ofrece un retorno rápido, el riesgo de mudanza será real.

El reloj corre rumbo al 2026

Entre presiones legales, devaluación y la multipropiedad a punto de caducar, el Puebla vive un proceso que se siente como una cirugía a corazón abierto. La entrada de capital extranjero podría significar un rescate financiero… o el principio del fin de la historia camotera en la Angelópolis.

Por ahora, lo único seguro es que el letrero de “Se Vende” ya cuelga desde el Cuauhtémoc, y el precio sigue bajando mientras el reloj de la Liga MX avanza sin pausa hacia su fecha límite.

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Gizeh G. Cortes

Licenciada en Derecho y Licenciada en Comunicación, especializada en medios impresos,digitales y comunicación organizacional ,egresada de la BUAP, empezando en el ámbito de comunicación y producción en BUAP TV, seguido de UPSCALE MEDIA GROUP y MEXANEWS

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