La euforia por el primer tanto de Julián Quiñones ante Ecuador durante el Mundial 2026 generó una vibración que los equipos de monitoreo sísmico detectaron cerca del Estadio Ciudad de México.
La pasión de la afición mexicana volvió a demostrar que el futbol mueve emociones y hasta el suelo. El gol de Julián Quiñones frente a Ecuador, durante el Mundial 2026, generó una vibración tan intensa que una estación de monitoreo sísmico instalada cerca del Estadio Ciudad de México detectó el movimiento que provocaron miles de aficionados al saltar y celebrar al mismo tiempo.
El histórico momento llegó al minuto 22, cuando Julián Quiñones abrió el marcador para la Selección Mexicana. En cuanto el balón cruzó la línea de gol, el inmueble estalló en júbilo y el festejo colectivo produjo una vibración artificial. La estación Raspberry Shake registró el movimiento y SASSLA explicó que el fenómeno no correspondió a un sismo de origen geológico, sino a la energía que generó la celebración simultánea de decenas de miles de personas.
La anotación no solo encaminó el triunfo del combinado nacional, también desató una fiesta dentro y fuera del estadio. Miles de aficionados celebraron cada jugada con la ilusión de ver avanzar al equipo dirigido por Javier Aguirre, que respondió con un desempeño sólido durante el encuentro.
La pasión de la afición dejó huella en los sismógrafos
Especialistas señalaron que este tipo de registros suelen aparecer durante eventos multitudinarios, ya que los saltos sincronizados de miles de personas generan ondas que los equipos de alta sensibilidad pueden identificar. Por ello, clasificaron el fenómeno como una vibración antropogénica, sin representar ningún riesgo para la población.
Además del inusual registro, México consiguió una victoria por 2-0 sobre Ecuador, resultado que aseguró su pase a la siguiente ronda del Mundial 2026. Al mismo tiempo, Julián Quiñones confirmó su protagonismo en el ataque tricolor con un gol que encendió la ilusión de la afición. Así, la Selección Mexicana escribió una noche inolvidable, en la que un gol desató una celebración tan intensa que incluso logró mover los sismógrafos de la capital del país.


