Los boletos para el Mundial 2026 alcanzan precios “impagables” en reventa, desde 65 mil hasta 22 millones de pesos. Gobierno y sedes mexicanas crearán espacios públicos para disfrutar los partidos sin pagar entradas.
Los boletos del Mundial 2026 en México se han convertido en un lujo inalcanzable para la mayoría de los aficionados. Según Octavio de la Torre de Stéffano, líder de la Concanaco-Servytur, los precios en reventa van desde 65 mil hasta 22 millones de pesos, lo que hace imposible que una familia mexicana disfrute los partidos dentro del estadio.
A pesar de que la FIFA comenzó con una venta inicial desde 1,092 pesos, la reventa ha encarecido los accesos de manera descomunal. “Es definitivamente impagable para una familia mexicana”, recalcó el dirigente privado.
Ante este escenario, el gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum y las autoridades de las sedes mexicanas han anunciado la creación de espacios públicos gratuitos para disfrutar la fiesta mundialista.
“Habrá zonas como el Zócalo capitalino donde la gente vivirá los partidos”, adelantó De la Torre. Incluso él mismo confesó que no asistirá a los estadios, pues su familia es de seis miembros y el gasto equivaldría a comprar tres departamentos.
El sector celebra estas medidas porque permitirán que millones de aficionados vivan el evento sin pagar cantidades “estratosféricas”. “El gobierno no define los precios, pero sí genera espacios para la fiesta”, aclaró el líder empresarial, destacando una colaboración entre turismo, comercio y autoridades.
Además, se espera una derrama económica superior a 65 mil millones de pesos. Cifra que el sector privado estima que podría duplicarse gracias a la estrategia “Plan Concanaco: un Mundial muy mexicano”.
Las sedes mexicanas también verán beneficios directos. La derrama esperada es de 34 mil millones en la Ciudad de México, 11 mil millones en Guadalajara y 14 mil millones en Monterrey. Además de la creación de 12 mil empleos temporales. Con estas acciones, México se prepara para vivir uno de los Mundiales más costosos, pero también uno de los más accesibles a través de espacios públicos.


