Adiós, vaquero: cierra Tower Records tras 21 años en el Triángulo de Las Ánimas

Tower Records cerró definitivamente su tienda en el Triángulo de Las Ánimas, tras 21 años de historia. Era la última sucursal de la franquicia en América.

Después de más de dos décadas de historia, Tower Records bajó definitivamente la cortina de su tienda ubicada en el Triángulo de Las Ánimas, marcando el cierre de un espacio emblemático para coleccionistas y amantes de la música en Puebla. Con este adiós, concluye no solo una etapa local, sino también la presencia de la franquicia en todo el continente americano.

El cierre se dio de manera discreta, sin eventos especiales ni despedidas oficiales. Los clientes habituales comenzaron a notar estantes vacíos y una oferta cada vez más reducida, hasta confirmar que el final era definitivo. La noticia cobró mayor fuerza luego de que el conocido DJ Cuervo, uno de los empleados más emblemáticos del lugar, compartiera un emotivo mensaje de despedida a través de TikTok, donde confirmó que la tienda no volvería a abrir.

Durante 21 años, Tower Records fue mucho más que una tienda de música. Para cientos de personas representó el inicio de colecciones de vinilos y discos compactos. Además del descubrimiento de nuevos artistas y la búsqueda de ediciones especiales difíciles de conseguir. El local se convirtió en un auténtico refugio cultural. Donde los clientes podían pasar horas revisando portadas, leyendo libretos y recibiendo recomendaciones personalizadas del personal especializado.

El significado del cierre es aún mayor al tratarse de la última sucursal de Tower Records en América, luego de que la cadena fuera declarada en bancarrota y liquidada en 2006. Actualmente, solo permanece activa Tower Records Japan Inc., con varias tiendas en Japón, como vestigio de la histórica marca.

La desaparición del local en Las Ánimas confirma el predominio de las plataformas digitales sobre los formatos físicos. Sin embargo, para quienes recorrieron sus pasillos, Tower Records seguirá siendo símbolo de una época donde descubrir música implicaba tiempo, curiosidad y una conexión tangible con el arte.

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Melisa Carillo

Estudió Comunicación en la BUAP, ha trabajado en medios como Alcance Diario y Diario Cambio

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