La UNESCO declaró la Pasión de Cristo en Iztapalapa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Con 182 años de historia, esta tradición se convierte en legado mundial.
Con más de 180 años de historia, la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, CDMX, ha recibido el reconocimiento de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, un nombramiento que reconoce su trascendencia social, histórica y espiritual.
El anuncio lo hizo la alcaldesa Aleida Alavez, acompañada del Comité Organizador, en una ceremonia llena de emoción, donde agradeció “en nombre del pueblo de Iztapalapa” este logro internacional.
“Nuestra Pasión es vida, es pueblo, es historia”, resaltó Alavez, subrayando que esta tradición ha trascendido barreras geográficas y culturales. La alcaldesa reiteró que lo que inició en calles populares, hoy “cruza mares y continentes”, convirtiéndose en una manifestación cultural que enaltece la identidad mexicana. Este reconocimiento, dijo, no es solo de la alcaldía, sino de generaciones que han mantenido vivo el legado.
Durante 182 años, miles de habitantes han preservado el Viacrucis con devoción, trabajo colectivo y memoria histórica. Según Alavez, esta celebración se fortalece precisamente por su raíz comunitaria, demostrando que “lo que nace en un territorio y se entrega con generosidad, encuentra espacios donde perdurar”. Por ello, la distinción de la UNESCO representa un orgullo para Iztapalapa y para todo México.
Este reconocimiento no surgió de manera improvisada. En marzo de 2023 la Pasión fue declarada patrimonio cultural inmaterial de México. Lo que permitió integrar un plan de salvaguardia con apoyo de los ocho barrios participantes y del INAH. Tras competir durante 2025 contra expresiones culturales de todo el mundo, finalmente la resolución se concretó el 10 de diciembre.
Ahora, la Pasión de Cristo se incorpora al registro oficial de expresiones que la UNESCO considera esenciales para la humanidad. Reafirmando a Iztapalapa como un referente cultural que trasciende fronteras y mantiene viva una tradición única.


