El exjugador del América, Cuauhtémoc Blanco, propinó un golpe al portero de Chivas, durante un partido de leyendas
Cuauhtémoc Blanco regresó a los titulares este fin de semana, pero no por su labor en la Cámara de Diputados ni por algún homenaje deportivo. El exfutbolista volvió al centro de la conversación tras un incidente en un partido de leyendas entre América y Chivas, celebrado en McAllen, Texas, donde su carácter volvió a generar controversia.
El encuentro buscaba celebrar la rivalidad histórica del Clásico Nacional en un ambiente relajado y nostálgico. Sin embargo, lo que debía ser una convivencia entre ídolos de ambas escuadras terminó convertido en tendencia gracias a un nuevo episodio protagonizado por el ex10 americanista.
El golpe que encendió las redes
La reacción de la afición fue inmediata
El altercado surgió en una jugada sin mayor presión. Mientras los jugadores se reacomodaban en el campo, Blanco giró de manera inesperada y lanzó un golpe directo hacia Sergio Rodríguez, exportero de Chivas. El guardameta cayó al instante, lo que desató el reclamo airado de Héctor Reynoso, quien encaró al exseleccionado nacional.
Blanco aseguró que no tuvo intención de golpear, pero los videos difundidos en redes mostraron otra historia. Aunque ambos jugadores terminaron estrechando la mano para calmar los ánimos, el momento ya se había viralizado y los memes, críticas y debates no tardaron en aparecer.
Un historial que divide opiniones
¿Carácter competitivo o actitud fuera de lugar?
Este episodio no llega solo. Semanas atrás, el exfutbolista recibió críticas por una fuerte entrada sobre Alberto “Venado” Medina, también durante un partido amistoso. Sus acciones siguen dividiendo a la afición:
- Algunos aseguran que su espíritu competitivo jamás desapareció.
- Otros consideran que su actitud es inapropiada para duelos pensados para convivir y evitar riesgos.
Un estilo que no cambia
Blanco, entre el legado y la controversia
Mientras su trayectoria deportiva sigue siendo incuestionable, cada nuevo incidente refuerza la percepción de que el carácter frontal de Cuauhtémoc Blanco permanece intacto, incluso en contextos que exigen calma y compañerismo.
El Clásico de leyendas terminó con nostalgia, risas… y la polémica que solo Blanco sabe provocar.


