El secuestro del empresario Julio Torres en Tecamachalco terminó en tragedia. Aunque su familia pagó el rescate, criminales lo ejecutaron y abandonaron su cabeza en Acatzingo. El cuerpo sigue desaparecido.
El municipio de Tecamachalco, vive una nueva jornada de violencia tras el brutal asesinato del empresario Julio Torres, de 30 años. Pese a que su familia entregó el dinero exigido como rescate, los secuestradores incumplieron el acuerdo y abandonaron únicamente su cabeza en el municipio de Acatzingo, junto a un mensaje amenazante firmado por presuntos grupos criminales.
El secuestro ocurrió el pasado 23 de septiembre, cuando sujetos armados privaron de la libertad al joven empresario. Durante días, sus familiares mantuvieron la esperanza de recuperarlo con vida, por lo que accedieron a pagar la suma exigida por los captores. Sin embargo, cuatro días después, la noche del 27 de septiembre, la víctima se halló sin vida de la forma más cruel.
La cabeza de Julio Torres se localizó en la zona centro de Acatzingo, a unos metros de las letras turísticas y cerca del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores. En la escena se encontró también una cartulina con una advertencia, atribuida a los grupos conocidos como Los Tepacas y Los Caltencos, a quienes han señalado por disputas criminales en la región.
Familiares, amigos y pobladores han expresado su indignación en redes sociales, exigiendo justicia y la localización del cuerpo. Este caso se suma a la ola de violencia que mantiene en alerta a Tecamachalco y municipios cercanos, donde los secuestros y homicidios se han convertido en una grave amenaza para la población.


