La rectora convoca a la comunidad universitaria a donar alimentos y fortalecer la solidaridad con las familias poblanas que enfrentan inseguridad alimentaria.
La solidaridad universitaria busca convertirse en un apoyo real para quienes más lo necesitan. Con ese objetivo, la rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Lilia Cedillo Ramírez, pone en marcha la campaña “Échale los kilos”, una iniciativa que promueve la donación de alimentos para apoyar a personas y familias en situación vulnerable.
A través de esta estrategia, la institución fortalece su compromiso social y convoca a estudiantes, docentes y trabajadores a participar en una causa que va más allá de las aulas: contribuir a que más hogares tengan acceso a productos básicos para su alimentación.
Además, la campaña impulsa valores como la empatía, la participación colectiva y la responsabilidad social. De esta manera, la comunidad universitaria puede sumar esfuerzos para atender una problemática que afecta a distintos sectores de la población poblana.
Una iniciativa que transforma la solidaridad en ayuda
Por otra parte, este tipo de acciones permite visibilizar la importancia de combatir la pobreza alimentaria mediante la colaboración entre instituciones y ciudadanía. Cada aportación representa una oportunidad para respaldar a quienes atraviesan dificultades económicas y necesitan apoyo para cubrir sus necesidades básicas.
En ese sentido, la participación de la comunidad BUAP resulta fundamental para fortalecer el alcance de “Échale los kilos” y consolidar una cultura de ayuda que trascienda los espacios universitarios.
Asimismo, la campaña recuerda que combatir el hambre requiere compromiso, organización y acciones concretas. Por ello, la suma de pequeñas contribuciones puede generar un impacto significativo cuando muchas personas participan con el mismo propósito.
Con esta iniciativa, Lilia Cedillo reafirma la importancia de mantener una universidad cercana a la sociedad y sensible ante sus necesidades. Así, la BUAP demuestra que la educación también implica solidaridad y compromiso con el bienestar colectivo, al promover acciones que buscan mejorar las condiciones de vida de las familias que más lo necesitan.


