El ISSSTE advierte sobre versiones pirata que podrían contener benceno y otras sustancias peligrosas; expertos recomiendan revisar su procedencia antes de comprarlos
Los coloridos y suaves squishies se convirtieron en uno de los juguetes favoritos de niñas, niños y adolescentes, gracias a su textura y a la posibilidad de apretarlos repetidamente. Sin embargo, detrás de esta moda también apareció una preocupación sanitaria relacionada con algunas versiones que circulan en el mercado.
De acuerdo con el ISSSTE, el principal riesgo se encuentra en imitaciones o productos pirata, ya que algunos pueden incorporar benceno, una sustancia química asociada con efectos graves para la salud cuando existe una exposición prolongada.
Además, el contacto con productos que contienen sustancias irritantes puede provocar molestias en ojos, nariz y garganta, picazón o sensación de ardor en la piel. Por ello, las autoridades recomiendan evitar juguetes de procedencia dudosa.
¿Cómo identificar un producto de riesgo?
Para empezar, las familias deben revisar cuidadosamente el empaque y la información del fabricante. Los squishies sin número de lote, identificación del productor o advertencias de seguridad requieren especial atención. Asimismo, un olor químico intenso, una textura extraña, fugas o materiales que se desprenden fácilmente representan señales para suspender su uso.
Por otra parte, organismos de seguridad han advertido que algunos juguetes falsificados pueden contener plomo, ftalatos u otros compuestos peligrosos, además de pequeñas piezas o rellenos que representan riesgos para los menores.
Sin embargo, es importante aclarar que manipular un squishy no significa automáticamente desarrollar cáncer. El riesgo depende de factores como la sustancia involucrada, su concentración, la frecuencia y el tiempo de exposición.
Finalmente, las autoridades recomiendan no comprar juguetes sin etiquetas ni información de seguridad y evitar productos de dudosa procedencia. Así, una moda que parece inofensiva puede mantenerse como entretenimiento sin poner en segundo plano la salud de quienes los utilizan.


