La participación de la Cruz Roja Mexicana resultó decisiva para localizar y salvar a Hernán Gil, quien permaneció más de siete días bajo los restos del Centro Comercial Galerías Playa Grande, en La Guaira.
La solidaridad y la experiencia del personal mexicano marcaron un momento de esperanza en medio de la tragedia que dejó el terremoto en Venezuela. Integrantes del Equipo USAR de nivel pesado de la Cruz Roja Mexicana participaron en el rescate de Hernán Gil, un hombre de 47 años que permaneció atrapado durante más de 180 horas bajo los escombros del Centro Comercial Galerías Playa Grande, ubicado en La Guaira, Venezuela. Tras una intensa operación internacional, el sobreviviente recibió atención médica en el Hospital de Clínicas Caracas.
El hallazgo ocurrió gracias al binomio canino conformado por el perro Halley y su manejador, Gonzalo Granados, quienes identificaron el único punto con posibilidades de encontrar vida. Posteriormente, los especialistas mexicanos confirmaron la ubicación mediante una SearchCam 360, tecnología que permitió establecer contacto visual con la víctima y planear una estrategia segura para su extracción. Mientras tanto, los binomios Orly, Balam y Kenai, junto con el rescatista Edgar Martínez, continuaron las labores de evaluación en la estructura colapsada.
Un rescate que desafió el tiempo y el riesgo
La operación representó uno de los mayores desafíos para los equipos internacionales de búsqueda y rescate. Hernán Gil permanecía aproximadamente a 20 metros del punto inicial de acceso, separado por un entramado de concreto y acero deformado que amenazaba con colapsar en cualquier momento. Por ello, los especialistas realizaron 14 intentos de acceso y trabajaron durante más de 100 horas ininterrumpidas, siempre bajo estrictos protocolos de seguridad para evitar un derrumbe secundario. Además, un médico supervisó constantemente el estado de salud del sobreviviente, mientras un paramédico de la Cruz Roja Mexicana mantuvo comunicación permanente para brindarle apoyo y mantenerlo consciente.
Finalmente, los rescatistas estabilizaron la estructura, liberaron la extremidad atrapada de Hernán Gil y lograron extraerlo con vida. La hazaña confirmó la importancia de la cooperación internacional y del trabajo especializado en situaciones de desastre. Asimismo, el desempeño de la Cruz Roja Mexicana reafirmó el prestigio de los equipos nacionales de rescate, cuya preparación permitió transformar una misión de alto riesgo en una historia de esperanza que hoy inspira al mundo.


