Autoridades confirmaron la identidad de los tres jóvenes profesionistas asesinados en la Isla de Angelópolis. Las víctimas murieron atacadas afuera del bar Sala de Despecho tras una presunta confusión.
Las autoridades confirmaron la identidad de los tres profesionistas asesinados en Angelópolis durante la balacera registrada la madrugada del 14 de febrero. Se trata de Gisele Ortiz Carreto, Joaquín Wirth García y Emmanuel Esteban Campaña Sánchez, a quienes atacaron a tiros cuando viajaban en una camioneta Mercedes Benz tras salir del bar Sala de Despecho, ubicado en la Isla de Angelópolis, en la ciudad de Puebla.
De acuerdo con información recabada, las víctimas eran jóvenes preparados y con trayectoria profesional. Gisele Ortiz Carreto, de 33 años, era psicóloga de profesión; Joaquín Wirth García, de 34, arquitecto egresado de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP); y Emmanuel Esteban Campaña Sánchez, de 28 años, se desempeñaba como entrenador certificado por la Universidad del Deporte. Todos compartían intereses como el deporte, la fotografía y el desarrollo profesional.
Según los reportes preliminares, el ataque habría resultado de una confusión por parte de sicarios, término que se refiere a integrantes de grupos delictivos contratados para ejecutar agresiones directas. Presuntamente, los agresores buscaban a otra persona que también se desplazaba en una camioneta Mercedes Benz con características similares. Lo que habría provocado que dispararan contra el vehículo equivocado. La unidad recibió más de 12 impactos de bala.
El concepto de daño colateral, utilizado cuando personas ajenas al objetivo principal resultan afectadas en un ataque, cobra relevancia en este caso. Las investigaciones apuntan a que los jóvenes no tenían relación con actividades ilícitas y que simplemente se encontraban en el lugar y momento equivocados. Este hecho ha generado consternación entre familiares, amigos y la comunidad universitaria.
La Fiscalía continúa con las diligencias para esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades. Mientras tanto, el caso ha reavivado el debate sobre la seguridad en la zona de antros de Angelópolis y la presencia de grupos criminales en áreas concurridas de la capital poblana.


