La estudiante de la BUAP impulsa la defensa del patrimonio, la economía social y la visibilización de las mujeres indígenas desde el conocimiento comunitario.
Convencida de que el conocimiento surge desde el territorio y la vida colectiva, María de los Ángeles Anel Vázquez Nieto, estudiante del Doctorado en Procesos Territoriales de la BUAP, construye ciencia con raíces comunitarias. Desde su identidad totonaca, la joven apuesta por retribuir a su localidad los saberes adquiridos y, al mismo tiempo, defender los recursos naturales y el patrimonio cultural de la Sierra Norte de Puebla.
Originaria de Bienvenido Hermenegildo Galeana y residente de San Felipe Tepatlán, ambas comunidades totonacas, Anel encontró en la ciencia una herramienta para el cambio social. Por ello, decidió vincular su formación académica con el activismo comunitario, siempre con un enfoque claro: reconocer a las mujeres como protagonistas del desarrollo local.
“Nada es imposible, ni existe una edad específica para cumplir una meta; siempre podemos seguir estudiando y apoyando. Debemos sentirnos orgullosas de nuestro origen y visibilizarnos como las mujeres fuertes que somos”, expresó la estudiante, quien promueve el orgullo identitario como motor de transformación social.
Un gran proyecto de gestión
Además, para demostrar cómo las comunidades enfrentan la adversidad, se organizan y generan mejores condiciones de vida, Anel desarrolla un proyecto de gestión de la economía social y solidaria basado en la participación comunitaria. A través de esta iniciativa, destaca el liderazgo de las mujeres indígenas y su papel clave en la cohesión social.
“Creo firmemente que la ciencia que nace desde lo social y lo comunitario es valiosa y necesaria. En los pueblos indígenas también producimos conocimiento profundo”, afirmó la estudiante de la Facultad de Arquitectura, al subrayar la importancia de reconocer otras formas de producir saberes.
Durante su Maestría en Ordenamiento del Territorio, Anel diseñó un modelo de gestión para la preservación cultural en San Felipe Tepatlán. En este proyecto, impulsó la inclusión de mujeres en comités de construcción, desarrollo y religiosos, fortaleció su participación comunitaria y promovió la difusión de su trabajo en la elaboración de vestimenta tradicional y en talleres culturales.
El impacto de la mujer
Todas estas estrategias respetan los valores ancestrales y, sobre todo, visibilizan la voz de las mujeres. A través de testimonios en totonaco y español, ellas mismas relatan cómo estas acciones fortalecen a sus familias y generan unión comunitaria.
Por otro lado, su trabajo también cruzó fronteras. En 2025, Anel participó en la Quinta Conferencia ACM sobre Equidad y Acceso en Algoritmos, Mecanismos y Optimización (EAAMO), un espacio que abre caminos para que las mujeres indígenas dedicadas a la ciencia compartan sus investigaciones y realidades. Asimismo, integró el Verano de Ciencias para Mujeres Indígenas y presentó su proyecto en el King’s College London y en Linacre College, en Oxford, Reino Unido.
Además, en materia de preservación patrimonial, colabora actualmente en un proyecto con sede en el Barrio de Analco, donde fortalece el trabajo colectivo con otros especialistas.
Finalmente, a punto de concluir su doctorado, Anel Vázquez Nieto busca llevar su proyecto más allá del ámbito académico. Su meta consiste en especializarse en metodología cualitativa para pueblos indígenas e involucrarse activamente en los planes de desarrollo de su municipio, siempre con la convicción de que la ciencia también nace, crece y se fortalece desde la comunidad.


