Un video viral en TikTok encendió la alarma, pero la conductora Laura Bozzo respondió y dejó claro que la noticia no tiene sustento.
En las últimas horas, un rumor falso sobre la supuesta muerte de Laura Bozzo comenzó a circular con fuerza en TikTok, donde un video con tono de “noticia de última hora” aseguró que la presentadora había fallecido a los 74 años tras complicaciones por una cirugía estética. La grabación incluso afirmó que la encontraron sin vida en su domicilio, lo que desató confusión y preocupación entre sus seguidores.
Sin embargo, la información careció desde el inicio de sustento periodístico. El clip no citó fuentes oficiales, no presentó pruebas verificables y ningún medio confiable respaldó la versión. Aun así, el contenido se viralizó rápidamente y generó comentarios alarmistas.
Ante la ola de especulaciones, Laura Bozzo reaccionó de inmediato. A través de su cuenta de Instagram, la conductora compartió un video —que pronto se convirtió en meme— en el que aparece recostada en una camilla y luego se incorpora. Con tono irónico, acompañó la publicación con un mensaje claro: “No sé cuántas veces me han dado por muerta, es de locos. ¿Es en serio?”, dejando en evidencia lo absurdo del rumor y confirmando que se encuentra bien.
Además, Bozzo recordó que no es la primera vez que redes sociales difunden noticias falsas sobre su fallecimiento. Este tipo de casos suele multiplicarse por el alcance de TikTok y la facilidad para reutilizar audios con narrativa de noticiero, muchos de ellos creados con inteligencia artificial, lo que aumenta la confusión.
En este contexto, el episodio deja una lección clara. Antes de compartir información sobre salud o fallecimientos, resulta indispensable verificarla en canales oficiales y medios periodísticos confiables. De lo contrario, una mentira puede convertirse en tendencia en cuestión de minutos.
Por ahora, el caso queda cerrado. Laura Bozzo está viva, activa en redes y desmintió personalmente la versión. Aun así, el episodio vuelve a encender la alerta sobre la velocidad con la que la desinformación se propaga en internet.


